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El maestro del cubismo

Pablo Picasso

Una leyenda en vida, la encarnación misma del acto de crear, Pablo Picasso ha dejado un legado infinito de obras plasmadas de una energía arrolladora que llegan a Uruguay de la mano del Museo de Artes Visuales de Montevideo, en el marco del programa «Picasso Mundo», iniciativa surgida desde el Musée National Picasso-Paris.

Vera Schneeberger

El maestro del cubismo

Una leyenda en vida, la encarnación misma del acto de crear, Pablo Picasso ha dejado un legado infinito de obras plasmadas de una energía arrolladora que llegan a Uruguay de la mano del Museo de Artes Visuales de Montevideo, en el marco del programa «Picasso Mundo», iniciativa surgida desde el Musée National Picasso-Paris.

De él se han dicho infinidad de cosas, representéndolo como un hombre lleno de contradicciones. Niño caprichoso, cruel, insoportable, ególatra, tacaño, insensible, misógino y mujeriego, pero también sencillo, saludable, generoso, alegre, y dotado de una formidable capacidad de trabajo, Pablo Picasso fue el artista de mayor relevancia del siglo XX.

Pero para entender su obra es importante dar una mirada al Picasso hombre, con su personalidad, con su descollante vida, con la genialidad llevada al extremo.

Nacido en Málaga un 25 de octubre de 1881 como Pablo Diego José Ruiz Picasso (conocido luego por su segundo apellido), su primer contacto con el arte vino de la mano de su padre, José Ruiz Blasco, un profesor de dibujo de la escuela de Málaga y director del museo.

Su infancia transcurrió entre dificultades económicas y una estrecha relación entre padre e hijo que cultivaban con devoción. Era un escolar perezoso, menos que discreto y bastante distraído, pero con una precoz habilidad para el dibujo que su padre estimulaba.

Su condición de niño prodigio hizo que a los 6 años manejara con soltura el dibujo académico y a los 16 ya concurriera a escuelas de bellas artes junto con adultos. Vivió en un estado de constante insatisfacción y en una permanente búsqueda de superación.

Se podría decir que no hubo ningún camino por recorrer que él no hubiera transitado: fue pintor, escultor, ceramista, grabador, ilustrador escribió también tres piezas literarias, diseño de escenografía y vestuario para montajes teatrales.

Su obra es una paradoja. Por un lado un lado es subjetiva, pinta su autobiografía, pero desde lo artiístico es objetiva e intelectual. A veces incomprendido, es un pintor propio de su tiempo y el cambio es una constante en su vida. Experimenta, provoca, se reinventa y logra lo imposible haciendo de la excentricidad la norma. Pero también absorbe todo lo que hacían los demás, asimilando, digiriendo y transformándolo en algo nuevo.


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